SWEEBE CAPTURA LUGARES POCO COMUNES

Hoorn – «Lo que me preocupa es la desaparición de la individualidad en un entorno, el avance implacable de la uniformidad», dice el fotógrafo Rob Sweebe, una afirmación que marca la pauta de una extensa exposición en la que presenta por primera vez su trabajo no comercial.

Sweebe nació en Indonesia, pero llegó con sus padres a los Países Bajos en 1960. Cursó estudios secundarios en Weert, donde obtuvo el diploma de bachillerato. Más tarde estudió fotografía en la Academia de Bellas Artes de Breda, pero se sintió decepcionado por la poca atención que se prestaba a los aspectos técnicos de la disciplina.

Fotografía pública

Para suplir esta carencia, el tercer año empezó a estudiar también en la Escuela Técnica de Fotografía, donde consiguió su diploma profesional. Sweebe fundó entonces en Eindhoven su propia empresa dedicada a la fotografía pública, como reportajes de boda y retratos. Además, trabajó para otras empresas y en el campo de la publicidad. Pero su pasión por la fotografía no comercial creció tanto que hace cinco años cerró su negocio para seguir desarrollándose como fotógrafo en ese ámbito.

La exposición se titula, muy acertadamente, «With all my heart» (‘Con todo mi corazón’) y también es el germen de un libro de fotografía que aún está por publicar. La transitoriedad es un tema capital en la mayoría de sus instantáneas. Sweebe no solo retrata la escayola desconchada, la madera en descomposición o el metal oxidado; también las pintadas en las paredes y las ventanas y puertas desvencijadas son motivos clave.

En una de las series, los detalles de los grafitis aparecen resaltados, un trabajo sutil con leves toques de color. Las primitivas líneas trazadas sobre la superficie rugosa recuerdan a los detalles de las pinturas rupestres prehistóricas. Otras obras muestran destartaladas casas con entramado de madera. Las ventanas con trapos en los huecos para no dejar pasar el frío y las maltrechas contraventanas que las cubren nos remiten a los edificios de la antigua Alemania oriental.

Carácter documental

Es un fallo que en ninguna de las fotografías de la exposición se diga dónde o cuándo fueron tomadas, información imprescindible en una muestra fotográfica de corte documental. Además de las imágenes en torno al tema de la decadencia, a Sweebe le interesa la fotografía de paisajes. No en vano, el fotógrafo vive en Bemmel, un pueblo situado entre Arnhem y Nimega, cerca de los grandes ríos.

Sus panorámicos paisajes fluviales, tanto a plena luz del día como al caer la noche, están llenos de poesía. Algunas de esas instantáneas se captaron en invierno. En ellas, la delgada capa de nieve, aún intacta, sirve de telón de fondo a escenas inmaculadas que crean una sensación de paz y espacio. Varias fotos revelan el fuerte sentido de la composición de Sweebe: melancólicas imágenes en blanco y negro con campos de nubes flotando sobre cadáveres de árboles que crean imágenes pictóricas.

La fotografía es una forma de arte estrechamente vinculada a los avances técnicos. El Estado francés presentó el procedimiento al mundo el 19 de agosto de 1839 en una sesión formal de la Académie des Sciences. Lo que en un principio consistía en «escribir con luz» —del griego photos y graphos, que significan ‘luz’ y ‘escribir’— ha sufrido una profunda transformación con la llegada de la cámara digital y los programas de edición de imágenes. Hoy en día es mucho más fácil producir fotos técnicamente perfectas. Sweebe ya se dedicaba a la fotografía allá por los años setenta, cuando se experimentaba con el grano de plata grueso, con tratamientos especiales para las películas y otros materiales fotográficos. Aunque digitalizó su obra hace unos años, a veces extraña su viejo cuarto oscuro, donde los fracasos y los descubrimientos mantenían viva la profesión. La estructura química de los granos de plata, típicos de las fotos tradicionales, ha sido sustituida por una cuadrícula rectangular de píxeles, elementos fotográficos codificados electrónicamente. Aunque algunas técnicas como el fotomontaje y el retoque ya permitían modificar las fotos antiguamente, ahora, con la manipulación de imágenes, esto puede hacerse sin que se note. De ahí que la veracidad de la fotografía documental haya sido objeto de debate en los últimos años.

A diferencia de la fotografía documental, Sweebe utiliza técnicas digitales para dar forma simbólica a los temas que le interesan, combinando imágenes antiguas y nuevas. Por ejemplo, en una enigmática instantánea, la atención se centra en dos estatuas de piedra de santos, flanqueadas por mujeres terrenales. Puesto que la foto es única dentro de la exposición, aún es pronto para decir que ese será el nuevo rumbo en la obra de Sweebe, aunque es algo que parece probable. Con todo, la mayor parte de su trabajo muestra restos de un mundo que no ha avanzado, fotografiados con la certeza de que esos lugares de valor incalculable deben quedar inmortalizados antes de que desaparezcan.

Lida Bonnema

Diario neerlandés Noordhollands Dagblad | Viernes, 23 de enero del 2004

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