EL FOTÓGRAFO DE BEMMEL EXPONE EN NIMEGA

Bemmel/Nimega – Arte lúgubre en un hospital: puede que no sea la combinación más frecuente, pero a la clínica St. Maarten de Nimega no le pareció ningún problema. De Rondeel, la sección de restauración del hospital, acoge actualmente una exposición del fotógrafo de Bemmel Rob Sweebe, cuyas imágenes resultan en ocasiones realmente desoladoras.

La foto de un reluciente coche deportivo delante de un edificio en ruinas cuelga, por ejemplo, junto a la imagen de un cuerpo decrépito en una casa ocupada ilegalmente, o junto a instantáneas de muros cubiertos de grafitis. «Es la estética de la decadencia —explica Sweebe—. A veces, la fealdad puede ser muy bella, pero también melancólica.» Pero Sweebe no fotografía la fealdad solo por su valor estético: «Soy un fotógrafo comprometido socialmente cuyas exposiciones tienden hacia lo documental. En mis fotos no solo doy testimonio del deterioro económico, sino también de la decadencia mental, del descuido de nuestro entorno, del daño al medioambiente».

Buen ejemplo de ello es la serie de imágenes de Caroline, una atractiva mujer joven retratada en un destartalado edificio ocupado ilegalmente. El contraste es muy poético, pero al mismo tiempo, la belleza de la modelo hace que el abandono de la construcción resulte aún más perturbador.

Según Sweebe, no es fácil encontrar inmuebles pintorescos que puedan servir de escenario para un reportaje fotográfico.
«Muchas veces no puedes entrar, o el lugar no resulta tan interesante desde el punto de vista artístico. Por ejemplo, el edificio de mi serie “Helpless”, protagonizada por un desnudo rubensiano en un inmueble derribado, lo encontré por casualidad en Huissen, en la esquina de enfrente del restaurante De Gulle Goedzak.»

La melancolía no es la única emoción que prevalece en la exposición de la clínica St. Maarten; Sweebe es también un entusiasta de la naturaleza. En Bemmel, donde lo conocen como el fotógrafo ciclista, es toda una institución. «Cuando vas en bici, estás cerca de la naturaleza. Siempre llevo encima mi equipo, así que cuando veo algo bonito, puedo detenerme enseguida y hacer una foto.» Sobre todo las riberas fluviales son una fuente de fascinación para el fotógrafo: «Las orillas de los ríos varían mucho; todas tienen su propia atmósfera».

La exposición de Nimega es la primera muestra de la obra de Sweebe en su propia región. El artista ha expuesto en varios lugares, de París a Múnich, de Ámsterdam a Amberes, pero nunca lo había hecho en casa, algo que llevaba clavado. «Muchas veces oigo a la gente quejarse de que siempre tienen que irse lejos para ver mi trabajo, que nunca pueden verlo cerca, y eso que no sería difícil. Un espacio expositivo tan importante como el teatro local de Nimega, por ejemplo, nunca ha exhibido ninguna obra mía. Otras instituciones de la zona tampoco se han interesado por los artistas, y no solo yo, sino también otros creadores locales.»

Sweebe espera que la exposición de Nimega aumente la visibilidad de los artistas en la región. Las primeras reacciones a la muestra han sido muy positivas: «La respuesta ha sido mucho mayor de lo que esperaba —afirma Sweebe—, sobre todo teniendo en cuenta mis anteriores intentos de exponer. Y he tenido en cuenta al público a la hora de organizar la exposición. Una galería ofrece más posibilidades que un restaurante, y te permite mostrar fotos más incisivas y transgresoras con una técnica más dura y cruda. Las instantáneas de la serie “Helpless”, por ejemplo, son típicas imágenes de galería».

La exposición de Sweebe en la clínica St. Maarten se prolongará hasta el 24 de junio. Está abierta todos los días de 10:00 a 21:00, y a partir de las 13:00 los sábados y domingos.

Ruud Vermaas

9 de junio del 2004

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