DECADENCIA Y REJUVENECIMIENTO EN LA SERIE «HELPLESS» DE ROB SWEEBE

Hoorn – En los últimos años, la posición del fotógrafo como artista se ha consolidado con firmeza y la fotografía no comercial ha llegado a considerarse una forma de arte en toda regla. En los Países Bajos esto ha supuesto la aparición de museos, galerías y festivales de fotografía, como el festival que se celebra del 14 de mayo al 12 de junio en Naarden-Vesting.

Al mismo tiempo, la fotografía documental está en horas bajas debido a la abundancia de imágenes. Parece como si siempre hubiera alguien con una cámara en el lugar oportuno. Para un fotógrafo es difícil capturar esa imagen excepcional que sobresale, que es una de las razones por las que muchos fotógrafos, además de a su trabajo documental, han optado por dedicarse también a la fotografía escenificada.

Debut

A principios del año pasado, el fotógrafo Rob Sweebe, de Bemmel, presentó su primera exposición en la Park Gallery de Hoorn. La muestra consistía casi exclusivamente en fotografías documentales. La atención se centraba en los paisajes fluviales, pero también había algunas instantáneas poéticas en torno al tema de la decadencia. Solo una obra —muy reciente— era una foto escenificada cargada de simbolismo. Esta enigmática composición, con estatuas de piedra de santos que contrastaban con mujeres vivas, resultó ser el precedente de la exposición actual, titulada «Helpless» (Indefensión). La muestra consta de una serie completa de diez fotografías, cinco en color y cinco en blanco y negro.
Las fotos combinan imágenes antiguas y nuevas y se elaboraron con técnicas digitales.
Rob Sweebe nació en 1948 en Bali (Indonesia). Llegó a los Países Bajos en 1960. Cursó estudios secundarios en Weert y obtuvo el diploma de bachillerato en Dibujo. Después estudió fotografía en la Academia de Bellas Artes de Breda.

Carencias

El curso le pareció decepcionante por la escasa atención que se prestaba a los aspectos técnicos de la fotografía, una carencia que suplió consiguiendo finalmente el diploma profesional de la Escuela Técnica de Fotografía. Tras acabar los estudios, Sweebe fundó su propia empresa en Eindhoven y trabajó como fotógrafo publicitario, además de hacer retratos y fotos de bodas.
En 1997 empezó a reducir poco a poco el trabajo comercial y a clasificar su archivo de imágenes para exposiciones y festivales. En la actualidad se dedica casi exclusivamente a la fotografía no comercial.
Sin embargo, durante el tiempo que trabajó por encargo, también se dedicó a la creación no comercial a pequeña escala.
La poesía, la decadencia y el rejuvenecimiento fueron los temas que le parecieron importantes al principio de su carrera, hace unos treinta años. Y esos siguen siendo los temas centrales en su nueva exposición. Sweebe ve con preocupación ciertos cambios en nuestro entorno vital, sobre los que podemos hacer poco como individuos. Como ejemplo menciona la construcción de la Betuwelijn, la vía férrea internacional que atraviesa su región de origen, que fagocitará tierras de gran valor.
«Lo que más me preocupa es la desaparición de la individualidad en un entorno —afirma—, el avance implacable de la uniformidad.» La serie «Helpless» surgió de una pregunta: ¿cómo expresar la impotencia que siento continuamente al ver que una determinada poesía desaparece del mundo que me rodea?
Sweebe optó por mostrar esa indefensión de manera simbólica mediante la cuidadosa escenificación de elementos visuales. La idea de la serie «Helpless» se le ocurrió en el 2003 cuando, durante un viaje por la antigua RDA, se encontró con una arquitectura que emanaba el ambiente adecuado. Una mortaja de desolación se cierne sobre las imágenes. Pero el efecto no es solo de tristeza, pues las imágenes también sugieren esperanza y renovación. Sweebe logra ese efecto colocando mujeres desnudas con integridad artística en los edificios en ruinas.
Los personajes escenificados destacan mucho, ya que a ninguna mujer en su sano juicio se le ocurriría caminar por esos siniestros lugares.
La serie «Helpless» también es un buen ejemplo del ojo crítico con el que el fotógrafo examina su propio trabajo. A menudo, Sweebe considera que una obra no ha tenido pleno éxito, por ejemplo, porque tiende demasiado al abatimiento y al pesimismo. Aun así, lo cierto es que con este trabajo reciente, cuyo tema central es la contraposición entre decadencia y rejuvenecimiento, uno tiene la sensación de que Rob Sweebe ha encontrado su voz personal.

Lida Bonnema

Diario neerlandés Noordhollands Dagblad | Viernes, 20 de mayo del 2005

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